lunes, 19 de abril de 2010

Hermana del amanecer

Igual a ella se volvió, dice el marino de la gabardina ajada.

Comenzó pareciéndose, rumian sus dientes, a los carbones negros de las minas que salen, salen y la luz los morena. Algo así le pasó a ella, dice mientras sus ojos se pierden entre las botellas del otro lado de la barra, algo así le pasó a ella.
Otro vaso de barro cocido, lleno hasta el borde del té agrio, lo pide con esa voz ronca, de sapo viejo, y sigue. Que se parecía a los carbones bellos, esos que no interesan a las industrias, esos que van cogiendo color del día, poco a poco allá en lo más profundo de la tierra. Y no soy minero, para nada, pero he visto a los hombres que trabajan colgando del abismo, murciélagos en cuerdas, colgando sobre negruras sin fin, para sacar esos mendrugos que luego malgastan esas señoras que torturan en sus jaulas lujosas a sus mascotas,¿o son sus pimpollos esos que les dicen hijos?. Da un sorbo, no muestra si le ha afectado o no el sabor, y sigue, nosotros con la grabadora bajo la mesa.
¿Pero todavía la tengo aquí sabe?, se toca la sien con el índice. Lo hace sin titubear, sin temblarle la muñeca, sin cambiar la voz sin tragarse las palabras.
Todavía la recuerdo,pero ya no sé como será ahora, al otro lado del planeta, en alguna luna de esas que vemos en la noche, no, no lo sé. Otro sorbo, toma la botella, se sirve, y sigue, ¿ya viene otro amanecer, tan pronto?, eh, las cosas que pasan en estos soles y sus planetas, cosas raras se ven, cuando uno vive demasiado en tan poco.
Alertas, esta información es crucial, no hablen y no interfieran con la grabación.
Todavía la tengo aquí, aunque me haya dejado en ese hoyo. No, las mozas te pueden dejar sin un oro, sin provsiones, pero eso es de esperarse. Que tu propia hermana, maldición, !esquiven ese pedazo de madera!, te haya mandado a la peor prsión de esta piedra gigante, ¿qué le hace uno, qué le hace uno?.
Alertas, va camino a la salida, nadie se mueva hasta que esté afuera, repito, nadie se mueva, es totlamente impredecible y peligroso, incluso desarmado, repito, nadie se mueva.
Monedas, monedas para tí muchacho, gracias por el brillo a las botas, aunque poco hay para brillar. Anda y gasta estás monedas, que las necesitas más que yo, no no yo estoy bien, solo necesito estar al sol un rato, anda y vete ya, gracias.
El interrogatorio es la única opción que nos queda, es el único que sabe algo, así este casi desquiciado y borracho. Pero no es excusa para que nos descuidemos, es un ilusionista prodigio desde antes que la mitad de ustedes naciera, y en un parpadeo puede esfumarse o dejarnos con otra de sus alucinaciones del demonio.
Otro amanecer rojo, otro año más, otra década más, y ni vengo ni voy ni me quedo.
Alerta, alerta, perdimos el blanco, perdimos el blanco, alerta, perdimos el blanco, abortar, abor-
Otra mañana de estrella de fuego y otros fantasmas que se desvanecen como polvo, pero está bien hermana. Al menos tú tienes la gloria y el palacio que te merecías.

2 comentarios:

  1. Leo y me encanta leer tus trabajos.Gracias Diego por escribir.Un beso.

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